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La ambición climática no es suficiente: el auge de la descarbonización basada en la evidencia en 2026

desempeño climático y abastecimiento responsable

Muchas organizaciones inician 2026 con una ambición climática firmemente establecidaExisten objetivos. Los programas están en marcha. Los consejos de administración están comprometidos. Sin embargo, el informe Perspectivas de Riesgo 2026 de LRQA sobre Desempeño Climático y Abastecimiento Responsable apunta a un cambio fundamental.

 

El riesgo principal ya no reside en si las organizaciones pretenden descarbonizarse, sino en si pueden demostrar una ejecución sólida y justificable, especialmente a lo largo de la cadena de suministro. Este cambio refleja una evolución más amplia en la gestión de riesgos interconectados: las organizaciones que puedan demostrar la ejecución a lo largo de sus cadenas de suministro obtendrán una clara ventaja competitiva.

Basado en los resultados de una encuesta realizada a 837 organizaciones de diversos sectores y regiones, el informe recoge los desafíos a los que se enfrentan los líderes de sostenibilidad y compras en condiciones operativas reales: recursos limitados, un panorama complejo de proveedores y una madurez de datos desigual. El resultado es un mercado que va más allá de la mera concienciación, pero que aún no está preparado de forma consistente para demostrar el progreso donde más importa: Alcance 3.

La brecha de credibilidad en materia de descarbonización se está ampliando, y comienza con la validación

La fijación de objetivos se ha generalizado. Entre los encuestados responsables del desempeño climático en sus organizaciones, solo el 9 % afirma no tener un objetivo de reducción de carbono o de cero emisiones netas, ni estar trabajando para alcanzarlo; otro 17 % planea establecer uno. Pero la pregunta más reveladora es qué hay detrás de esos objetivos. La mayoría, el 52 %, declara objetivos definidos internamente y no validados externamente. Solo el 22 % declara objetivos validados mediante marcos reconocidos, como la iniciativa Science Based Targets (SBTi). Esto es importante porque los objetivos se mencionan cada vez más en las decisiones de contratación, los requisitos de los clientes y las declaraciones externas. En este contexto, el riesgo no reside simplemente en fijar objetivos ambiciosos, sino en fijar objetivos que no pueden defenderse con supuestos transparentes, gobernanza y evidencia.

Tal y como lo plantea el informe, los objetivos se juzgan cada vez más por sus fundamentos que por su intención, y la validación proporciona un lenguaje común para la confianza y la comparabilidad. Para los líderes de la descarbonización de la cadena de suministro, esto representa una señal de alerta temprana. Si su programa de desarrollo aún se basa en objetivos no validados, existe el riesgo de que el impulso interno supere la confianza externa y que la falta de credibilidad se haga evidente en el peor momento posible (durante una licitación, una revisión por parte de inversores o una investigación regulatoria). Ir más allá del cumplimiento normativo y adoptar objetivos verificados y defendibles se está convirtiendo en un diferenciador estratégico que permite a las organizaciones generar confianza, reducir riesgos y aprovechar oportunidades.

El alcance 3 es donde la ambición se encuentra con la realidad operativa, y la visibilidad aún es limitada

Si bien los objetivos marcan la dirección, los datos del Alcance 3 determinan si el cumplimiento es real. El informe es contundente: la medición sigue siendo el desafío estructural más persistente en el desempeño climático, y la caída es pronunciada una vez que las organizaciones se integran a la cadena de valor. Entre los encuestados, la cobertura del Alcance 1 y el Alcance 2 está más consolidada (medida por el 30 % y el 34 %, respectivamente). Sin embargo, solo el 25 % informa medir las emisiones del Alcance 3 en toda su cadena de suministro y el 11 % declara no medirlas en absoluto.

La conclusión clave es que los desafíos de la medición del Alcance 3 no son principalmente técnicos. El informe atribuye el cuello de botella a la participación de los proveedores, la disponibilidad de datos y la coherencia metodológica; en otras palabras, la parte difícil es construir el modelo operativo que permita recopilar, mejorar y gestionar los datos más allá de los límites organizacionales. Por eso muchas organizaciones se sienten estancadas. Pueden tener una declaración de cero emisiones netas e informes internos de emisiones, pero aún carecen de visibilidad sobre dónde se concentran las emisiones en la cadena de suministro. El riesgo no radica simplemente en una cobertura incompleta del Alcance 3, sino en la toma de decisiones sin suficiente visibilidad sobre los puntos críticos de la cadena de suministro. Sin embargo, la oportunidad es práctica: el progreso no requiere perfección desde el primer día. El informe refuerza repetidamente la importancia de priorizar, utilizando datos imperfectos de forma pragmática, concentrando los esfuerzos donde son más relevantes y mejorando la cobertura progresivamente con el tiempo.

La participación del proveedor es la capa de entrega que falta, y los datos lo demuestran

Si el Alcance 3 representa un desafío para la cadena de suministro, la participación de los proveedores es el mecanismo de implementación. Es aquí donde el informe revela una de las brechas de madurez más evidentes. A pesar del creciente reconocimiento de las emisiones de la cadena de suministro y la exposición al cambio climático, solo el 11 % de los encuestados indica que los proveedores están fuertemente integrados en sus programas climáticos. Otro 37 % describe cierta colaboración, mientras que el 45 % reporta una participación mínima (29 %) o nula (16 %) de los proveedores. Este es el punto débil estructural en muchas estrategias de descarbonización: el plan existe, pero la cadena de suministro no se aborda de manera consistente. Sin la participación de los proveedores, las emisiones del Alcance 3 siguen siendo difíciles de influir, y la estrategia climática de la organización corre el riesgo de estancarse en la periferia organizacional. 

El informe también proporciona un indicador útil del grado de implementación de las expectativas de las organizaciones con respecto a sus proveedores. Solo el 14 % aplica requisitos relacionados con el clima a todos sus proveedores. El 30 % los aplica a proveedores clave, el 33 % está considerando su introducción y el 18 % no tiene ningún requisito de este tipo. En conjunto, estos hallazgos sugieren que la descarbonización de la cadena de suministro aún se encuentra en una etapa temprana de su curva de madurez operativa. Muchas organizaciones aún no han pasado de la mera aspiración y la señalización a un modelo estructurado de colaboración con los proveedores que pueda impulsar un cambio medible. Las organizaciones que integran a sus proveedores en sus programas climáticos no solo gestionan el riesgo, sino que transforman la exposición de la cadena de suministro en una fuente de fortaleza.

La garantía se está convirtiendo en un control de riesgos, pero su adopción está dividida

A medida que aumenta el escrutinio, la garantía deja de ser un simple extra para convertirse en un control de riesgos fundamental, una forma de demostrar que se han tomado medidas razonables para probar y validar las afirmaciones. El informe muestra que el mercado está dividido: el 49,7 % de los encuestados afirma que sus datos climáticos están sujetos a verificación por parte de terceros, mientras que el 50,3 % no. Para los líderes de la cadena de suministro, esta división resulta reveladora. Los programas de Alcance 3 basados ​​en una base probatoria débil tienden a tener dificultades cuando las afirmaciones se presentan en contextos externos, especialmente cuando los clientes y las partes interesadas esperan trazabilidad de la metodología, procedencia de los datos y coherencia. En la práctica, la garantía no se limita al cumplimiento normativo; también fomenta la confianza interna y una mejor toma de decisiones, al detectar las deficiencias de los datos de forma temprana y fortalecer la gobernanza con el tiempo.

¿Por qué se estanca el progreso?: recursos, complejidad, datos

Una de las conclusiones más importantes del informe es que las barreras son ahora mayoritariamente prácticas. Al preguntarles sobre las barreras para reducir las emisiones, los encuestados mencionaron múltiples barreras superpuestas: el 57 % mencionó presupuesto o recursos limitados, el 49 % la complejidad de la cadena de suministro y el 32 % la calidad o disponibilidad de los datos. Solo el 15 % mencionó la falta de apoyo de la dirección. Esto es una señal significativa: la mayoría de las organizaciones ya no necesitan que se les convenza de la importancia de la descarbonización de la cadena de suministro. Necesitan enfoques escalables con recursos limitados, programas priorizados, estrategias de datos pragmáticas y modelos de colaboración con proveedores que no sobrecarguen a los equipos internos ni a los proveedores, demostrando claramente cómo la inversión en descarbonización reduce los costes, los riesgos y la exposición a largo plazo.

Cómo se ve el “buen” resultado en 2026: pasar de la ambición a una ejecución sólida

Las conclusiones del informe Perspectivas de Riesgo 2026 apuntan a una clara conclusión para las organizaciones que se toman en serio el Alcance 3: la siguiente fase se centra en la evidencia, la participación y la escala operativa.

Está surgiendo una hoja de ruta práctica para los líderes en la descarbonización de la cadena de suministro:

  1. Fortalecer los fundamentos de los objetivos: Si los objetivos se definen internamente, impulsar el trabajo que los hace defendibles: aclarar supuestos, gobernanza y vías de validación. Esto reduce la brecha de credibilidad y crea comparabilidad entre las partes interesadas.
  2. Construir una línea base pragmática de Alcance 3 (priorizar y luego ampliar): Comenzar donde las emisiones y los riesgos se concentran más. Tratar la construcción de la línea base como un proceso iterativo: mejorar la calidad y la cobertura de los datos con el tiempo en lugar de esperar a obtener datos perfectos.
  3. Convertir a los proveedores en participantes, no en encuestados: Pasar de establecer expectativas a una colaboración estructurada. El informe muestra que una sólida integración de proveedores aún es poco común (11 %), lo que la convierte en una oportunidad de diferenciación. Establecer requisitos consistentes para los proveedores clave, apoyar el intercambio de datos y crear vías de mejora que alineen los incentivos.
  4. Utilizar la garantía para generar confianza y defender la información: Ante la división del mercado en materia de verificación, la garantía de terceros se convierte en una herramienta estratégica: fortalece los sistemas internos y reduce la exposición derivada de afirmaciones sin pruebas.

En resumen: las organizaciones que triunfen en 2026 no serán necesariamente las que hagan las afirmaciones más audaces. Serán aquellas que puedan demostrar el progreso de su cadena de suministro mediante objetivos claros, una mayor visibilidad del Alcance 3 y una entrega habilitada por los proveedores, respaldada por evidencia sólida y contrastada.

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